miércoles, 19 de diciembre de 2012

Cuento de navidad número 68...

Capítulo primero.


Por inverosímil que pueda parecer , la siguiente historia fue tan real como parece... Atentos.

Estaba yo sentado, tal que ahora, en mi trono real, dando rienda suelta a mi peristaltismo mientras leía el libro de rigor. Como de costumbre , el adormecimiento de las piernas provocado por el corte del flujo sanguíneo tras el prolongado asiento en la taza, llamábame a limpiarme las posaderas y proseguir con mis tareas terrenales.
Cualquier hijo de vecino bien formado, sabe que no es de recibo dejar la porcelana con manchas de café. Así pues , me dispuse a deshollinar el cagadero. Ese instante, ese frote indigno pero necesario entre mis heces y la escobilla desencadeno el más fenomenal de los fenomenos... la aparición, como rezan los cuentos de Alí Babá, de un genio, ensortijado profusamente ,rasurado como los sacerdotes de Amón, el pecho musculado por bandera y una mirada capaz de petrificar al Can Cervero.
Superado el impacto de su aparición y sintiendome otra vez capaz de articular palabra, reuno valor para dirigirme al citado ser:
Eres tú...  MISTER PROPPER?