Me gusta el concepto del relevo en el deporte. El equipo, el grupo es lo que cuenta. No estas fino? Entra otro.
Mas divertido aun es en la lucha libre por parejas... aunque siempre acaben a sillazo limpio fuera del ring.
La cosa se complica si intentamos trasladar este concepto al ambito personal, en su aspecto mas introspectivo. El hecho de no poder delegar, o sencillamente hacer un punto y seguido ante una situación intransferible nos somete a una presión , a menudo, infumable.
Podriamos entrar a valorar el caso con la siempre practica demagogia, o entrar en terreno pedagogico, enarbolando la bandera de los valores como el esfuerzo y el sacrificio... psiquiatra, pastillita y a la cama.
En mi proxima vida quiero ser perro. Si no hay un peligro inminente no se preocupan, y lo mas importante: olvidan lo que nos les sirve para vivir.
No le dan mil vueltas a lo mismo! Ni se regodean en sus miserias. Sí, una limitada capacidad intelectual, pero aprovechada. Podemos decir lo mismo? No, desaprovechamos media vida pensando en lo mal que hicimos las cosas, lo que hubieramos hecho y lo que haríamos... pero no hacemos nada. Almenos nada que nos deje la consciencia tranquila.
Pues a eso voy, a seguir adelante, a quemar mis demonios.
Empece a jugar a tenis con 13 anos. Era una especie de Steve Urkell caucásico. Compartía clase con niños de 8 años. Recuerdo estar en la fila para golpear y ver las cabezas de mis compañeros desde arriba.
Pues a eso voy, a seguir adelante, a quemar mis demonios.
Empece a jugar a tenis con 13 anos. Era una especie de Steve Urkell caucásico. Compartía clase con niños de 8 años. Recuerdo estar en la fila para golpear y ver las cabezas de mis compañeros desde arriba.
Lejos de sentirme mal, me ayudó a integrarme en un grupo. Con los otros deportes que había probado, con niños de mi edad, siempre me marginaron por patoso, claro que el tenis tiene un par de ventajas: el rival siempre esta obligado a lanzar la pelota en tu campo y no le importa que pierdas la mayoría de los puntos...
La devoción por el tenis creció en mi interior, grácias a que avanzava en mi nivel juego y al buen hacer de mi maestro.
18 años dan suficientemente de si como para poner en una balanza los pros y los contras.
Le debia un 'grácias'.
Me saludó desde la puerta: - Se que te conozco... pero no me acuerdo de tu nombre ahora mismo...
Y yo esbozando mi mejor sonrisa y escondiendo mi temblor de piernas.
Y yo esbozando mi mejor sonrisa y escondiendo mi temblor de piernas.

