Había pasado el tiempo suficiente, para digerir lo vivido y para cerrar las heridas.
Casi 20 años...
No fué fácil, pero la vida me ha enseñado a no dejar pasar las cosas, porque no sabes nunca cuando será demasiado tarde para zanjar las deudas con tu pasado.
El caso es que nunca entendí porqué mi maestro me dió la espalda en ese momento. La persona que mas había influido en mi adolescéncia me despedía depués de haber sido formado por él y haberle sucedido en el cargo.
18 años, un sueño roto, un corazón partido y un futuro incierto.
La vida me dió otra oportunidad un año después, de manos de mi otro gran maestro. Y aquí estoy para contarlo!
En parte es por eso por lo que queria reencontrarme con el maestro que me inició en mi profesión. Porque parte de mis éxitos de hoy también son gracias a él, y debía agradecerselo, pese a todo.
Y me puse manos a la obra. Indagando por internet descubrí que no tenia telefono fijo, pero que supuestamente vivía en la misma casa, en el mismo pueblo. Y llamé a su puerta...

No hay comentarios:
Publicar un comentario