jueves, 20 de enero de 2011

Cuentos grises. Mientras se acuerden de mi.


Soledad encendio el fogoncillo de su cocina de gas, el mas pequeño, el "mechero" lo llamaba.

La artrosis no le habia afectado las manos , ella siempre decía que era gracias al ganchillo, así que podía valerse sola para cocinar , peinarse o lavar las "prendas de diario" en el lavadero.

Sus piernas eran otro cantar. Vivía en un primer piso, con entresuelo, pero sus fuerzas solo le permitian bajar a la calle 2 o 3 veces por semana, sin duda aquello era lo mas mortificante.

Su único consuelo, por así llamarlo ,era que no le quedaba nadie con quien hablar.El barrio hacía mucho que se había convertido en un gheto, sus vecinos se habian mudado o habian pasado a mejor vida.
La última conversación fué con una chica ecuatoriana que se le ofreció para cuidarla, Soledad aprovecho la ocasión y retubo a la joven mas de media hora -"Cuando compré el piso desde la ventana del comedor solo se veian campos!"

Ahora el bloque de enfrente le tapaba el sol y de los comercios de la planta baja le llegaban olores y dialectos de lo mas exóticos...

Todos los dias se parecian, pero eso a su edad ya no le importaba. Se había limitado a sobrevivir y a soñar, a no levantar la voz, a no molestar, a vivir sus ilusiones en silencio y a beberse sus lágrimas a oscuras.

A veces la soledad se le hacía insoportable, sobretodo por las noches , hacía años que dormia muy poco.

-"Si mi Pablo estubiese aquí...". Entonces entre sollozos abría la luz de la mesilla , besaba la foto de su marido y se preguntaba "porqué yo".

Viuda de una guerra vergonzosa, tubo que vivir sin un hijo que la ayudase a soportarlo y con una madre que nunca hizo el esfuerzo de enfrontarse a los cánones establecidos.

Subyugada por el sistema, por la sociedad. No era una revolucionária, quería una vida sencilla, solo eso. Pero no fué tan fácil, parecía tener el camino marcado.

Cuando el tedio se hacía insoportable recordaba a la gente que había pasado por su vida, eso la ayudaba, pensaba que mientras ella los recordase , de alguna manera seguirian vivos.


Mientras la leche se calentaba en el mechero Soledad no pudo reprimir un pensamiento que ultimamente la torturaba

-"Quién se acordará de mi?"


1 comentario:

  1. yo creo, que por muy desapercibido que uno pase en esta vida siempre hay algun instante de ella en el cual alguien se acuerde de nosotros ,pues toda persona tiene algo especial que te la hace recordar ya sea en momentos buenos como malos ,pues todos en aalgun momento de nuestras vidas hacemos recopilación del pasado.

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