Por vez primera, y que sirva de precedente, comparto en mi blog personal un artículo ajeno.
És duro, muy duro. No apto para estrechos de mente, como la mayoría de artículos de este escritor, de este filósofo.
És quizas , uno de los articulistas más directos, tenaces y claros que he leido nunca.
Del derecho a no existir
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