Momentos de intensidad máxima, de aquellos que anticipan un desenlace inminente , pero que parece no llegar nunca...
Resisitiendo , cual arrecife improvisado, los envites de un mar de dudas. Recibiendo , por capítulos , las bofetadas de unas olas cargadas de singularidad , un tanto previsibles , pero no por ello menos dolorosas.
Momentos de reunión con tu Yo más peligroso , tu Yo íntimo , aquel que solo aparece en momentos y circunstáncias muy determinadas. No sabes si quieres que aparezca. Presagio del calvario .
Como Prometeo esperando al àguila , a sabiendas de lo que le espera... Supongo que cuando sabes que tu hígado va a ser devorado por enésima vez se afronta de otra manera , pero no por eso es menos horrible. Enfrentarse de manera reiterada al sufrimiento puede ser un arma de doble filo.
Momentos de intimidad , de debate , de búsqueda , la calma que precede la tempestad , tiempo para reagrupar las filas , tiempo para meditar , para ahorrar energias , para llegar vivo a la siguiente batalla , para reafirmarse , para luchar...
El camino es seguir , cojo , herido , sangrando a borbotones , pero con la esperanza de que al final te espera la espada de madera.
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